Por Psic. Diane Rodríguez
Un estudio publicado el 14 de agosto de 2026 aporta nuevos datos para comprender algo que considero fundamental en la atención psicológica de adolescentes trans y de género diverso: la identidad de género no puede utilizarse como sustituto de una verdadera evaluación del riesgo suicida.
La investigación analizó a 229 adolescentes trans y de género diverso de entre 11 y 17 años que habían acudido a un servicio de urgencias pediátricas, habían obtenido un resultado positivo en un cribado de pensamientos o conductas suicidas y posteriormente recibieron una evaluación psiquiátrica.
Los registros analizados correspondieron al período comprendido entre enero de 2021 y junio de 2024. (PubMed)
No estamos, por tanto, ante un estudio que diga simplemente que las adolescencias trans “tienen riesgo”.
Estamos ante algo mucho más específico y clínicamente útil:
una investigación que analiza qué elementos estuvieron asociados con las decisiones de hospitalización dentro de un grupo que ya había llegado a urgencias presentando indicadores de riesgo suicida.
Y esa diferencia importa.
¿Qué encontraron los investigadores?
Dentro de esta población clínica, tres resultados merecen especial atención.
Los adolescentes que tenían un diagnóstico previo de salud mental presentaron mayores probabilidades de hospitalización.
También se observó una asociación particularmente fuerte entre reportar acceso a medios potencialmente letales y la decisión de ingreso hospitalario.
En sentido contrario, disponer de estrategias efectivas de afrontamiento estuvo asociado con probabilidades considerablemente menores de hospitalización. (PubMed)
El dato estadístico sobre el acceso a medios potencialmente letales es llamativo: el estudio encontró unas odds ajustadas de hospitalización aproximadamente 24 veces mayores.
Pero debemos ser muy cuidadosos con su interpretación.
No significa que esos adolescentes tuvieran “24 veces más probabilidades de suicidarse”.
El resultado se refiere a la decisión clínica de hospitalización dentro de esta población específica y presenta, además, un intervalo de confianza amplio. (PubMed)
Presentarlo de otra manera sería transformar un hallazgo científico en un titular alarmista.
Lo que este estudio NO demuestra
El estudio es retrospectivo.
Eso significa que analiza asociaciones observadas en información clínica ya existente; no demuestra que una variable haya causado otra. (PubMed)
Tampoco permite sacar conclusiones sobre todas las personas trans adolescentes.
Los 229 participantes no representan a la población adolescente trans general: ya habían acudido a urgencias, habían obtenido un resultado positivo en un cribado de pensamientos o conductas suicidas y habían recibido una evaluación psiquiátrica. (PubMed)
Y existe algo todavía más importante:
el estudio no demuestra que la identidad trans sea la causa de una crisis suicida.
No deberíamos utilizarlo para reforzar precisamente el prejuicio que una buena evaluación clínica debería ayudarnos a desmontar.
Ser trans no es un diagnóstico de enfermedad mental
Desde la psicología, este punto requiere especial claridad.
La Organización Mundial de la Salud trasladó en la CIE-11 la incongruencia de género fuera del capítulo de trastornos mentales y del comportamiento. La propia OMS explica que esta modificación refleja el conocimiento actual de que las identidades trans y de género diverso no constituyen por sí mismas condiciones de enfermedad mental. (Organización Mundial de la Salud)
Por eso, cuando un adolescente trans atraviesa una crisis, comenzar la evaluación preguntándonos implícitamente:
“¿qué problema tiene por ser trans?”
es partir de la pregunta equivocada.
La pregunta profesional debería ser:
“¿qué está ocurriendo con esta persona y qué necesita en este momento para mantenerse segura?”
Son perspectivas completamente diferentes.
Una evaluación psicológica tiene que mirar a la persona completa
Una adecuada valoración del riesgo necesita explorar múltiples dimensiones.
No basta con conocer la identidad de género de una persona ni con aplicar un cuestionario y quedarse con un resultado positivo.
Deben valorarse los pensamientos suicidas actuales, su frecuencia e intensidad, antecedentes, intentos previos, estado emocional, desesperanza, impulsividad, consumo de sustancias cuando corresponda, red familiar y social, factores de protección y posibilidades reales de mantenerse a salvo.
También debe evaluarse si existen medios potencialmente letales disponibles en el entorno y qué puede hacerse para reducir ese acceso.
El protocolo de evaluación de seguridad del National Institute of Mental Health para jóvenes que obtienen un resultado positivo en el instrumento ASQ precisamente plantea una valoración posterior más profunda antes de decidir cuál es la intervención apropiada. (Instituto Nacional de Salud Mental)
Un cribado detecta una señal. No reemplaza el criterio clínico.
Las estrategias de afrontamiento importan
Para mí, uno de los hallazgos más interesantes del nuevo estudio es la asociación encontrada con las estrategias efectivas de afrontamiento.
Los adolescentes que disponían de ellas tuvieron menores probabilidades de hospitalización dentro de la población estudiada. (PubMed)
Esto no significa que un adolescente deba simplemente aprender a “soportar más”.
Afrontar psicológicamente una crisis no significa resignarse.
Tampoco significa decir:
“sé fuerte”.
“no pienses en eso”.
“ya se te va a pasar”.
Una estrategia de afrontamiento puede ser reconocer que estoy llegando a mi límite.
Puede ser identificar qué situaciones disparan una crisis.
Puede significar saber regular una emoción intensa, poder llamar a una persona segura, pedir ayuda antes de estar completamente desbordado o conocer dónde acudir cuando las herramientas personales ya no son suficientes.
Son capacidades que pueden aprenderse, fortalecerse y acompañarse mediante psicoterapia.
Para un adolescente trans, pedir ayuda no debería significar defender su identidad
Existe además una barrera particular que considero importante señalar.
Un adolescente trans puede necesitar ayuda por ansiedad, depresión, violencia familiar, bullying, aislamiento, ruptura afectiva, miedo, problemas escolares, desesperanza o una multiplicidad de razones exactamente igual que cualquier otra persona.
Pero cuando teme que acudir a psicología pueda significar que el profesional va a intentar cuestionar, corregir o patologizar su identidad, aparece una barrera adicional para pedir ayuda.
Por eso una atención psicológica respetuosa de las diversidades sexuales y de género no consiste simplemente en colocar una bandera LGBT en un consultorio.
Implica comprender que:
la identidad de la persona debe ser respetada mientras se investiga profesionalmente aquello que realmente está generando sufrimiento.
La psicoterapia no debería intentar decidir quién debe ser el paciente.
Debería ayudarlo a comprender qué está viviendo, fortalecer sus recursos y construir alternativas.
Los factores sociales tampoco pueden desaparecer de la consulta
Reconocer que una identidad trans no es una enfermedad tampoco significa ignorar el contexto social.
La propia OMS advierte que las personas trans y de género diverso pueden experimentar cargas desproporcionadas en determinadas áreas de salud y que muchas enfrentan obstáculos vinculados con prejuicio, discriminación, violencia y deficiencias en el acceso a servicios adecuados. (Organización Mundial de la Salud)
Por eso una evaluación psicológica también necesita preguntarse por el entorno.
¿Existe rechazo familiar?
¿Hay violencia?
¿La persona está siendo acosada en el colegio?
¿Ha perdido su red social?
¿Existe miedo permanente?
¿Tiene adultos seguros alrededor?
¿Puede hablar de lo que siente sin exponerse a más violencia?
Ninguna de estas preguntas convierte automáticamente al contexto social en la “causa” de una conducta suicida.
La conducta suicida es demasiado compleja para reducirla a una sola explicación.
Pero ignorar el contexto sería igualmente irresponsable.
Una noticia científica que debería cambiar la conversación
El estudio publicado este 14 de agosto de 2026 no ofrece una fórmula matemática capaz de predecir quién será hospitalizado ni quién intentará suicidarse.
Y sus propios autores señalan que se necesita más investigación para comprender cómo mejorar la salud mental y reducir el riesgo suicida entre jóvenes trans y de género diverso atendidos en urgencias. (PubMed)
Pero sí nos deja una enseñanza especialmente valiosa.
Cuando una persona trans adolescente entra en crisis, su identidad no puede convertirse en el atajo explicativo del profesional, de la familia o de los medios de comunicación.
Hay que evaluar.
Hay que escuchar.
Hay que comprender el contexto.
Hay que identificar riesgos concretos.
Y también hay que encontrar los recursos que todavía posee esa persona para enfrentar aquello que está viviendo.
Porque un adolescente puede encontrarse en una crisis muy seria y seguir teniendo herramientas que podemos fortalecer.
También puede parecer tranquilo y necesitar una evaluación mucho más profunda.
Ese es precisamente el trabajo profesional.
La psicoterapia también puede convertirse en un espacio seguro
Parte de mi trabajo profesional está orientado a la atención psicológica de personas LGBT+, incluyendo adolescentes, jóvenes y personas adultas que necesitan un espacio terapéutico donde puedan abordar su salud mental sin que su orientación sexual o identidad de género sea tratada automáticamente como el problema.
Una consulta psicológica puede trabajar ansiedad, depresión, autoestima, relaciones familiares y afectivas, experiencias de discriminación, procesos asociados a la identidad, violencia, crisis personales y otras dificultades emocionales desde una perspectiva profesional e individualizada.
Cada persona necesita una evaluación propia.
Si deseas conocer modalidades de atención, disponibilidad y honorarios profesionales de las terapias psicológicas, puedes solicitar información escribiendo a:
info@dianerodriguez.org
Pedir ayuda psicológica no significa que otra persona vaya a decidir quién eres.
Debería significar exactamente lo contrario:
encontrar un espacio profesional donde puedas comprender mejor lo que estás viviendo y desarrollar herramientas para decidir cómo quieres seguir adelante.
Y quizá esa sea una de las enseñanzas más importantes que podemos extraer de esta investigación:
la identidad trans no es el diagnóstico.
La persona es mucho más que una categoría, y una buena evaluación psicológica debe empezar por reconocerlo.
Psic. Diane Rodríguez
Fuente científica principal
Johnson SR, Vachon AJ, Wanta JW, Janssen A, Coyne C, Lorenz D, Hoffmann JA. Risk and Protective Factors Among Transgender and Gender Diverse Youth With Suicidal Thoughts and Behaviors in a Pediatric Emergency Department. Pediatric Emergency Care. Publicado en línea el 14 de agosto de 2026. DOI: 10.1097/PEC.0000000000003673. (PubMed)
