
Lo esencial
El informe encontró asociaciones estadísticas. No estudió actos de violencia y no puede establecer qué causa qué.
El 26 de agosto de 2026, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) difundió un estudio encargado por la propia agencia, basado en una encuesta preregistrada de 1.208 adultos. El trabajo creó una nueva Clinical Gender Affirmation Scale (CGAS) y reportó que puntuaciones más altas en esa escala se asociaban con mayor puntuación en una medida de autoritarismo de izquierda y con mayor justificación declarada de seis escenarios de violencia política. El propio HHS aclara dos límites decisivos: el diseño no determina causalidad y no midió violencia cometida ni intención de cometerla; midió cuánto justificables consideraban los participantes determinadas acciones hipotéticas o descritas.
Este matiz no es una defensa ideológica ni una descalificación automática del estudio. Es metodología básica. Un análisis profesional debe ser capaz de sostener dos ideas al mismo tiempo: una asociación estadística puede ser real y digna de investigación, y aun así no justificar la narrativa causal o poblacional que una institución construya alrededor de ella.
Como psicóloga, investigadora social, abogada y profesional de políticas públicas, considero que el punto más relevante no es decidir si el informe “favorece” o “perjudica” a una posición política. El asunto central es más exigente: qué estándares deberían gobernar el tránsito desde un resultado correlacional hacia una narrativa oficial sobre una minoría, una práctica clínica o un riesgo de violencia.
01 · Qué ocurrió
Qué publicó HHS y qué afirma realmente
HHS presentó el estudio Where the Clinic Meets the Movement: Does Gender Ideology Arm Left-Wing Authoritarian Psychology? como una investigación comisionada. El comunicado oficial señala que la encuesta fue preregistrada, incluyó a 1.208 adultos estadounidenses y fue realizada por investigadores vinculados a Rutgers University, Manhattan Institute y Network Contagion Research Institute.1
El informe indica que inicialmente se reclutaron 1.305 personas mediante CloudResearch Connect y que 97 fueron excluidas por controles de atención, detección de bots, respuestas incompletas, duplicados o tiempos de respuesta extremadamente breves. La muestra analítica final fue de 1.208 participantes; 55,0% se identificó o inclinó hacia el Partido Demócrata, 27,2% hacia el Republicano y 15,1% como independiente sin inclinación partidista. El 1,1% se identificó como transgénero o no conforme con el género.2
Primer punto que suele perderse
El estudio no estudia si “las personas trans son violentas”. La variable central es la adhesión de adultos de la población general a cinco afirmaciones sobre apoyo y afirmación de personas trans. Solo una fracción pequeña de la muestra se identificó como trans o de género no conforme.
02 · Medición
La CGAS: alta consistencia interna no equivale a validez de constructo
Los autores desarrollaron una escala de cinco ítems denominada Clinical Gender Affirmation Scale a partir de lenguaje tomado de documentos de la American Psychological Association, American Psychiatric Association, WPATH y American Academy of Pediatrics. Los ítems preguntaron, entre otras cosas, si las personas deberían recibir apoyo para expresar su identidad trans, si el uso del nombre elegido y los pronombres constituye una forma necesaria de apoyo y si madres y padres deberían apoyar la exploración de género de sus hijos.2
El informe reporta una consistencia interna muy alta para la nueva escala (α = 0,95). Ese dato indica que los cinco ítems tienden a moverse conjuntamente. No demuestra, por sí solo, que la escala mida de forma válida el constructo amplio que los autores denominan “gender ideology”, “radical gender ideology” o incluso una supuesta predisposición extremista.
La literatura metodológica sobre construcción de escalas distingue con claridad confiabilidad y validez. Desarrollar una medida psicológica robusta suele requerir definición explícita del dominio, evaluación de validez de contenido, pretest de ítems, análisis de dimensionalidad, confiabilidad y pruebas de validez convergente, discriminante y de criterio.3 En el informe difundido por HHS se informa alfa de Cronbach, pero no se presenta una validación psicométrica completa de la CGAS con esos componentes.
Los ítems responden de manera coherente entre sí. Es una propiedad útil, pero limitada.
Exige evidencia de que el instrumento mide realmente el concepto que afirma medir y no otro cercano.
Pregunta si el resultado se generaliza a otras muestras, contextos y formas de medir el fenómeno.
Existe además una cuestión semántica importante. Aunque el informe presenta la CGAS como una medida de posiciones “clínicas” y en la sección metodológica menciona intervenciones médicas, los cinco ítems que aparecen en el apéndice no preguntan directamente por cirugía, hormonas, bloqueadores puberales ni otra intervención médica específica. Preguntan por apoyo, expresión identitaria, nombres, pronombres y exploración de género. Por eso, utilizar la puntuación resultante como sustituto de una categoría mucho más amplia requiere una justificación adicional.
03 · Inferencia
Correlación, regresión y causalidad no son sinónimos
Los autores encontraron correlaciones positivas entre CGAS y la justificación de seis escenarios de violencia política, con coeficientes de Spearman entre 0,23 y 0,35. Las asociaciones con la escala de autoritarismo de izquierda fueron mayores, entre 0,47 y 0,54 para esos escenarios. También realizaron regresiones ordinales en las que CGAS seguía asociada con la justificación de violencia tras ajustar por identidad política.2
Eso es un resultado estadístico que merece ser leído, no negado. Pero la pregunta causal exige temporalidad y control de explicaciones alternativas. En un estudio transversal, exposición y resultado se observan esencialmente en el mismo momento; por ello, este tipo de diseño permite estimar asociaciones, no establecer una secuencia causal.4
El propio informe reconoce tres posibilidades compatibles con los datos: que la adhesión a la CGAS influya en el autoritarismo de izquierda; que personas con mayor autoritarismo de izquierda se sientan atraídas por posiciones consistentes con la CGAS; o que un tercer factor explique ambas variables. Los autores dicen que preparan un segundo estudio experimental precisamente para abordar la dirección causal.2
Lectura correcta
“La puntuación CGAS se asoció con mayor justificación declarada de esos seis escenarios” es una conclusión compatible con los datos. “Apoyar a personas trans causa violencia política” no lo es.
04 · Variable resultado
Justificar un escenario no es cometer violencia ni declarar intención de cometerla
El comunicado de HHS realiza una precisión especialmente importante: la encuesta no midió si los participantes habían cometido violencia política ni si tenían intención de cometerla. Midió cuánto consideraban justificables seis acciones. HHS concluye expresamente que los hallazgos establecen asociaciones con la justificación de violencia política, no con comportamiento violento.1
Ese límite afecta la validez de cualquier titular que convierta “aceptación declarada de escenarios” en “riesgo de violencia” sin una cadena adicional de evidencia. Las actitudes pueden relacionarse con la conducta, pero no son equivalentes a la conducta.
Un segundo problema: la simetría de los escenarios
Los seis resultados utilizados fueron: matar a Charlie Kirk, matar a Donald Trump, matar a Brian Thompson, incendiar edificios de ICE, dañar propiedad de personas ricas y ejercer violencia contra la policía. Son escenarios políticamente cargados hacia objetivos asociados en buena medida con la derecha, las élites económicas o instituciones estatales. The Guardian recogió la crítica metodológica de Gideon Meyerowitz-Katz, quien señaló que la ausencia de escenarios simétricos dirigidos contra actores de izquierda o contra personas trans limita la posibilidad de interpretar la batería como una medida general de propensión a justificar violencia política.5
La objeción no prueba que las asociaciones obtenidas sean falsas. Significa que la selección de resultados condiciona qué fenómeno puede afirmarse que se midió. Si todos los ítems están orientados hacia un mismo eje político, es metodológicamente arriesgado generalizar el hallazgo a “violencia política” en abstracto.
05 · Modelamiento
Ajustar por identidad política mejora el modelo, pero no elimina el problema del confusor
El informe merece crédito por no quedarse en correlaciones simples: los autores realizan regresiones que incluyen identidad política y, en algunos modelos, edad. Sin embargo, “controlar por partido” no convierte un estudio transversal en un experimento ni garantiza que todos los factores relevantes hayan sido considerados.
Variables como religiosidad, educación, uso de redes, orientación ideológica multidimensional, confianza institucional, activismo previo, exposición a violencia, rasgos de personalidad o posición socioeconómica podrían correlacionarse con varias de las variables analizadas. No afirmo que alguna de ellas explique los resultados; señalo que el diseño presentado no permite descartar de manera definitiva explicaciones alternativas.
06 · Ética científica
El lenguaje institucional también forma parte de la evidencia pública
La comunicación oficial de HHS utiliza expresiones como “radical gender ideology” y “sex-rejecting clinical beliefs”. El informe, a su vez, denomina “gender ideology” a un conjunto de respuestas que incluye apoyar la expresión de identidad trans y utilizar nombres o pronombres elegidos. Ese encuadre no es una mera cuestión estética: la definición del constructo determina qué significa estadísticamente una puntuación alta.
Una escala debe separar, en la medida de lo posible, el concepto que pretende medir de las conclusiones normativas que después se extraen de él. Cuando el nombre del constructo ya contiene una interpretación política, existe un riesgo de circularidad semántica: primero se agrupan determinadas posiciones bajo una etiqueta ideológica y después se utiliza la correlación de esa etiqueta para caracterizar a quienes las sostienen.
La prudencia científica exige describir primero el dato en lenguaje operacional: “grado de acuerdo con cinco afirmaciones de apoyo/afirmación derivadas de documentos profesionales”. Solo después corresponde discutir qué constructo más amplio puede representar esa puntuación y con qué evidencia psicométrica.
07 · Gobierno y revisión científica
Que un estudio sea oficial no sustituye la revisión por pares
El 7 de septiembre, The Guardian informó que el documento no había sido publicado por una revista científica ni había pasado por revisión externa por pares antes de su difusión. El coautor Colin Wright dijo al medio que los investigadores planeaban someterlo posteriormente a una revista y que la publicación por HHS se produjo antes de lo previsto tras una filtración.5
Esto abre una cuestión adicional de gobernanza científica. HHS mantiene una política de revisión basada en el Final Information Quality Bulletin for Peer Review de la Office of Management and Budget, cuyo propósito es exigir revisión de la información científica “influyente” que una agencia federal disemina. La propia página de HHS sobre peer review describe este marco como una garantía de calidad y credibilidad de la información científica gubernamental.6
No corresponde afirmar aquí, sin un análisis administrativo formal, que el informe necesariamente infringe esa normativa. Sí es razonable formular la pregunta jurídica y de política pública: ¿debe considerarse “información científica influyente” un informe promovido por una agencia federal para sustentar una narrativa sobre violencia, medicina y una controversia de alcance nacional? Si la respuesta fuese afirmativa, los requisitos de revisión previa cobran especial relevancia.
08 · Balance
Una crítica seria también reconoce lo que el estudio hizo bien
La evaluación metodológica pierde credibilidad cuando solo enumera defectos. Este trabajo tiene fortalezas que deben registrarse: preregistro, controles de calidad de respuestas, orden aleatorizado de escalas, exposición de los ítems, reporte de coeficientes y de intervalos de confianza, y una sección explícita en la que los autores reconocen que el diseño transversal no resuelve causalidad.
El problema no está en que una pregunta de investigación sea incómoda. La ciencia debe poder estudiar autoritarismo, extremismo y violencia en cualquier orientación política. El estándar debe ser simétrico: instrumentos válidos, hipótesis falsables, resultados balanceados y cautela inferencial, tanto cuando el objeto de estudio sea la derecha como cuando sea la izquierda.
09 · Políticas públicas
El riesgo institucional: convertir una correlación en una categoría de sospecha
Las agencias estatales no solo producen datos: también producen categorías. Cuando una institución sanitaria enmarca el apoyo a nombres, pronombres o expresión de identidad trans dentro de un relato sobre autoritarismo y violencia, la consecuencia pública puede superar ampliamente el alcance estadístico original.
Desde una perspectiva de derechos humanos, el problema no consiste en “blindar” determinadas creencias frente a la investigación. Consiste en evitar que una asociación observacional se traduzca sin evidencia suficiente en políticas de vigilancia, exclusión, deslegitimación profesional o estigmatización de una población.
El principio de proporcionalidad es útil también para la política científica: cuanto mayor sea el impacto potencial de una afirmación estatal sobre derechos, servicios y reputación de grupos sociales, mayor debería ser la exigencia de transparencia, validación, replicación y revisión independiente.
Guía de lectura crítica
Ocho preguntas para leer cualquier “estudio oficial” sobre grupos sociales
- ¿Cuál es exactamente la población estudiada?
- ¿Qué midió cada variable y qué no midió?
- ¿La escala utilizada está validada o solo presenta consistencia interna?
- ¿Los escenarios de resultado son ideológicamente simétricos?
- ¿El diseño permite establecer temporalidad y causalidad?
- ¿Qué variables de confusión fueron consideradas?
- ¿El lenguaje del constructo describe el dato o ya incorpora una conclusión política?
- ¿La difusión institucional tuvo revisión independiente proporcional a su impacto potencial?
10 · Conclusión
Ni negar el dato ni inflarlo: la ciencia exige una tercera posición
No hay base para afirmar que “HHS no encontró nada”: sí encontró asociaciones estadísticas en su muestra. Tampoco hay base para afirmar que el estudio demuestre que apoyar a personas trans causa autoritarismo o violencia. El propio HHS reconoce que no establece causalidad y que no midió conducta violenta ni intención.
La posición científicamente defendible es más exigente que cualquiera de esos extremos: aceptar el resultado observacional como una hipótesis que merece escrutinio, examinar críticamente la validez del nuevo instrumento, pedir resultados simétricos sobre violencia política, distinguir actitud de conducta y exigir replicación independiente antes de convertir el hallazgo en fundamento de política pública.
La autoridad de una institución puede amplificar un hallazgo. No puede transformar una correlación en causalidad.
Preguntas frecuentes
¿El estudio demuestra que las personas trans son violentas?
No. La encuesta se aplicó a adultos de la población general y evaluó su grado de acuerdo con cinco afirmaciones de apoyo o afirmación. Solo 1,1% de la muestra se identificó como transgénero o de género no conforme.
¿Demuestra que apoyar a personas trans causa violencia política?
No. El diseño es transversal y el propio informe afirma que no puede determinar la dirección causal. Además, la variable de violencia fue justificación declarada de seis escenarios, no conducta cometida ni intención.
¿La CGAS es una escala validada?
El informe reporta alta consistencia interna (α = 0,95), pero no presenta en el documento difundido una validación psicométrica integral con la batería de pruebas que normalmente se utiliza para establecer validez de constructo.
¿La falta de peer review vuelve falso el estudio?
No automáticamente. La revisión por pares no garantiza verdad, pero es un filtro de control científico especialmente relevante antes de que un hallazgo controvertido sea difundido como evidencia oficial con posibles consecuencias públicas.
Fuentes verificadas
Referencias principales
- U.S. Department of Health and Human Services. (2026, 26 de agosto). HHS Releases Study Finding Individuals Who Associate with Left-Wing Authoritarian Beliefs and Radical Gender Ideology Are More Likely to Justify Political Violence. health.gov
- Fedida, O., Finkelstein, D., Wright, C., Jussim, L., & Finkelstein, J. (2026). Where the Clinic Meets the Movement: Does Gender Ideology Arm Left-Wing Authoritarian Psychology? HHS commissioned report. HHS Office of Population Affairs
- Boateng, G. O., Neilands, T. B., Frongillo, E. A., Melgar-Quiñonez, H. R., & Young, S. L. (2018). Best practices for developing and validating scales for health, social, and behavioral research. Frontiers in Public Health, 6, 149. PMC
- Methodological and Statistical Considerations for Cross-Sectional, Case–Control, and Cohort Studies. (2024). PMC
- Schreiber, M. (2026, 7 de septiembre; actualizado 8 de septiembre). “‘Nakedly political’: US attempts to link trans support to authoritarianism in new health department report.” The Guardian. theguardian.com
- U.S. Department of Health and Human Services. HHS Information Quality Peer Review. aspe.hhs.gov

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